Intrusión (robo) en PyMES

En los últimos años ha aumentado la intrusión (robo) en PyMES. En España, cada 6 minutos se produce un robo en un comercio, suponiendo para el empresario un coste que puede comprometer la viabilidad futura de la actividad. Razón por la que se hace necesario disponer de un sistema de seguridad en estos espacios.

El riesgo de intrusión o robo en tu empresa

Para analizar los factores que influyen en el riesgo de robo de nuestra empresa debemos primero determinar qué objetos, materiales, información, etc. queremos proteger y de quién, es decir, personal externo, interno o, externo con ayuda de alguien interno.

Además, debemos analizar la ubicación de nuestra empresa (si esta en una zona urbana, en un polígono industrial o en una zona poco poblada), así como también, los medios de protección que ya tenemos, pasivos (puertas, rejas, vidrios de seguridad, etc.) y activos (cámaras de videovigilancia, sensores, etc.)

La implementación

Una vez hecho el análisis de riesgo de nuestra PyME, lo siguiente es:

  1. Adecuar las medidas de seguridad a la ley vigente, mediante el cumplimiento de las normas y reglamentos en materia de seguridad en el ámbito nacional, autonómico y local.
  2. Definir el presupuesto del que disponemos para la ejecución o mejora de los medios técnicos de protección de la empresa.
  3. Contar con una empresa homologada que se encargue de la instalación y el posterior mantenimiento de las instalaciones de seguridad, debido a la complejidad de las instalaciones y la propia seguridad.
  4. Asegurar la fiabilidad de todos los medios de seguridad implantados mediante buenas prácticas y hábitos en materia de seguridad, así como unas adecuadas medidas organizativas dentro de la PyME.

¿Qué es un Sistema de Seguridad?

Es el conjunto de elementos organizativos e instalaciones, necesarios para proporcionar a las personas y bienes materiales existentes en un establecimiento, protección frente a agresiones, tales como robo, atraco, sabotaje e incendio.

Todo Sistema de Seguridad debe guiarse por una filosofía general que debe cumplir las siguientes funciones:

  • Disuadir
  • Demorar
  • Detectar-alertar
  • Identificar
  • Canalizar
  • Reaccionar

En los casos de actos delictivos relacionados con el robo e intrusión, el grado de seguridad alcanzado será tanto mayor cuanto más íntima sea la combinación entre las medidas organizativas y los dispositivos de salvaguardia (medios técnicos de protección).

Los medios técnicos de protección que definen un sistema de seguridad contra robo e intrusión se dividen en pasivos y activos.

Medios de protección pasivos o físicos

Son todos aquellos que se emplean con el fin de impedir, obstaculizar o canalizar la penetración de personas en una zona o recinto delimitado.

Por lo general, son fácilmente superables, pero presentan un elevado valor disuasorio frente a potenciales delincuentes. Tanto es así que su ausencia aumenta considerablemente el riesgo de robo.

Algunos de ellos son:

  • Muros
  • Vallas
  • Puertas
  • Cierres metálicos móviles
  • Cerraduras y Candados
  • Bolardos
  • Iluminación
  • Paredes y techos
  • Rejas
  • Cristales blindados
  • Esclusas
  • Cajas fuertes

Medios de protección activos o electrónicos

Su función fundamental es la de detectar la amenaza y poder actuar en consecuencia. Asimismo, su mera existencia tiene una función disuasoria para los intrusos. Por último, constituyen un elemento clave sobre el factor tiempo, al provocar una disminución del tiempo disponible para que el delincuente vulnere las medidas de seguridad existentes con vistas a alcanzar sus objetivos (introducirse en el recinto o edificio y efectuar el robo).

Dichos medios son los que provocan la alarma, la cual desencadena la respuesta subsiguiente. En el caso de los detectores volumétricos, conviene que se estudie la incorporación de tecnologías anti-enmascaramiento (función anti-masking) y anti-sabotaje (alerta de tamper, que se activa al retirar el detector de su soporte).

Los principales sistemas, en función de la zona a proteger, son los siguientes:

  • Protección periférica: detectan la vulneración de las medidas pasivas de protección periférica exterior (muros, vallas, verjas…). Los principales tipos pueden ser: detectores volumétricos para exteriores, CCTV (Circuito Cerrado de Televisión) + videosensor, sensores mediante cables microfónicos, sensores mediante cables de tensión mecánica, sensores mediante campo eléctrico, sensores mediante fibra óptica, sensores inerciales, sensores enterrados, barreras de infrarrojos activos, barrera de microondas y barreras de láser.
  • Protección perimetral en el edificio: detectan la vulneración de las medidas de protección frente a intrusión al edificio, tales como la apertura o rotura de puertas, ventanas, persianas… Principales tipos: contactos magnéticos, contactos electromecánicos, detectores piezoeléctricos, detectores microfónicos de rotura de cristal y detectores sísmicos.
  • Protección en el interior del edificio: detectan la presencia de intrusos en el interior del edificio y sus movimientos o los de objetos trasladados dentro de dicho edificio. Algunos son: detectores volumétricos por infrarrojos pasivos, detectores volumétricos por microondas, detectores volumétricos por ultrasonidos, detectores volumétricos de doble tecnología, detección puntual interior, CCTV + videosensor para interior y detectores para cajas fuertes o cámaras acorazadas.

Centrales de alarmas

  • Central exterior

Las centrales exteriores son las más simples y sencillas; van colocadas en el exterior de los lugares a vigilar. Su uso está muy extendido entre las PyMES que se encuentran ubicadas dentro de los cascos urbanos.

Los sensores que se usan van conectados a ella y en la misma caja de la central están ubicados una sirena y un foco intermitente.

Su utilización es cada vez menor, ya que no da más posibilidades que las de exteriorizar por medios acústicos y ópticos la activación del estado de la alarma. En general, son propensas a ser ignoradas y el ruido que provocan es más motivo de rechazo que de situación de alarma.

  • Central interior

La central interior se ubica dentro del inmueble a proteger y tiene la posibilidad de controlar numerosos puntos de detección tanto para robo como para otras instalaciones como las de protección contra incendio.

La elección de la central se hará en función del número de detectores, alarmas y circuitos a conectar, etc.

Existe un circuito de retardo al que van conectados aquellos sensores colocados en lugares de acceso, con el fin de que dé tiempo a desactivar la alarma, antes de que ésta se dispare.

La central se conecta o desconecta con cerraduras de seguridad, estando protegidas de ataques exteriores. Las cerraduras pueden ser con llaves normales, electrónicas o con clave de acceso.

Este tipo de central es más compleja y fiable que la central exterior, ya que nos proporciona una serie de ventajas a tener en cuenta, tales como:

– Comunicación con la central receptora de alarmas (CRA).

– Programación de tiempos: salida y entrada de zonas.

– Instalación con líneas balanceadas, para evitar sabotajes de la central. (Consiste en una resistencia terminal que se ajusta al valor óhmico de la central receptora. Cualquier intento de sabotaje mediante puenteo o corte de línea es detectado por la CRA).

– Aviso de situación de atraco.

– Alarma de támper (detecta la apertura de la carcasa de la Central de Alarmas).

  • Central selectora de alarmas

La central selectora de zonas es una central interior que ofrece adicionalmente la posibilidad de diferenciar los detectores según zonas. Esto permite al servicio de vigilancia diferenciar en qué zona se ha producido la alarma, e incluso saber el detector exacto que se ha activado.

Este tipo de centrales ofrece además las siguientes posibilidades:

– Comunicación con la central receptora de alarmas.

– Programación por zonas.

– Alarma de támper.

– Integración de zonas vigiladas mediante multiplexación (transmiten la señal a través de un único canal).

– Conexión de varios teclados.

Estas centrales de alarmas, como hemos visto, suelen tener conexión con una CRA, por medio de telefonía fija o telefonía móvil, o ambas. Estas alarmas se autochequean en fracciones de tiempo determinadas por el fabricante, y oscilan de 15 a 30 minutos, para evitar que se produzca algún corte de línea, sabotaje, o inhibición de frecuencia en el caso de la telefonía móvil.

Los delincuentes suelen utilizar inhibidores de frecuencias para vulnerar aquellos sistemas de alarma con comunicación con la CRA mediante tecnología de telefonía móvil. También pueden cortar los cables en el caso de sistemas de comunicación por telefonía fija (Red de Telefonía Básica, RTB). Desde ese momento es probable que los delincuentes tengan tiempo suficiente para cometer el robo, debido a que el autochequeo de la Central de Alarma tardará unos minutos, y en el caso de saltar el aviso de vulneración del sistema se tardaría algún tiempo en reaccionar, tiempo que suele emplearse en comprobarse la veracidad del robo, antes de activar las comunicaciones pertinentes con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Central receptora de alarmas

La Central Receptora de Alarmas (CRA) está ubicada en los locales de las empresas de seguridad (homologadas por la Dirección General de Policía) que se ocupan de vigilar los recintos donde se han instalado sistemas de seguridad. Se trata de un servicio adicional requerido en casos específicos (tales como joyerías, estaciones de servicio, entidades bancarias, etc. o bien cuando así lo exige la Secretaría de Estado de Interior o las Gobernaciones Civiles), aunque su implantación cada vez es más generalizada dentro del sector de la pequeña y mediana empresa.

La principal función de la CRA consiste en recibir y verificar las distintas señales de activación de alarma (robo, atraco, incendio, etc.) así como transmitir y comunicar a los servicios de seguridad (servicio de acuda) y Fuerzas de Seguridad del Estado dicha información, desencadenándose los mecanismos oportunos según protocolos establecidos, que pueden variar según el tipo de alarma activado.

La transmisión de la señal de alarma a la CRA puede realizarse mediante diferentes vías de comunicación: RTB (servicio básico de telefonía), tecnología GSM, GPRS, SMS, UMTS, comunicación mediante protocolo TCP/IP o vía radio mediante la contratación de frecuencias. Normalmente suele emplearse un sistema de comunicación primario (RTB) y otro secundario redundante ante eventuales fallos o posibles sabotajes del canal principal.

La CRA está conectada a un ordenador central que se encarga de almacenar toda la información de las instalaciones de seguridad monitoreadas, conexión y desconexiones del sistema, avisos de alarma, avisos de pre-alarma, avisos de avería, etc. Estos datos se van registrando automáticamente pudiendo ser impresos en papel continuo para su observación, tratamiento, seguimiento y posterior conservación.

Consideraciones técnicas

Por último queremos dar algunos consejos técnicos que pueden ayudar a una eficaz protección anti-intrusión:

  1. Un sistema de seguridad no debe proporcionar falsas alarmas, ya que en la práctica es tan poco eficaz como aquel que puede vulnerarse fácilmente. Un sistema propenso a dar falsas alarmas, además de no ser seguro, tiende a ser ignorado.
  2. Una buena instalación de seguridad debería estar conectada a una CRA mediante canales redundantes, ya sea mediante tecnología GSM, GPRS, SMS, UMTS, comunicación mediante protocolo TCP/IP o vía radio mediante la contratación de frecuencias.
  3. Los diseños deben estar ajustados a la cobertura adecuada de cada establecimiento. Los “kits”, instalados sin un criterio técnico basado en un estudio individualizado del riesgo, pueden ser claramente insuficientes.
  4. La combinación de detección exterior e interior (detección precoz) ofrece una óptima eficiencia.
  5. Verificación presencial: garantía de respuesta (Guardas, Vigilantes, Servicio de Respuesta a las alarmas …).

 

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